Mg. DIONISIO VARA, ADLER AURELIO
INTRODUCCIÓN
Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar.
Fernando Savater.
La presente recopilación de información deseo compartir con usted amable lector con la finalidad de reflexionar sobre el accionar cotidiano de nuestras vidas personales, como a nivel familiar, profesional y en los diferentes ámbitos de la sociedad. Pudiera estar de acuerdo o no usted con los teóricos que se detallan en el presente módulo, son opiniones, teorías planteados por diversos personajes durante el desarrollo histórico de la humanidad, no dudo que existen otros estudiosos de la ética y la moral en tiempos actuales, la idea del módulo no es tomar en cuenta a ellos, respetamos sus ideas; la intención del presente módulo es ir a las raíces del pensamiento donde surge la idea de la ética, de la moral, el valor, etc., lo cual nos ayudará a tener una idea de cómo pensaban sobre la ética y la moral durante el proceso de la civilización que es parte del devenir de nuestra historia.
Amable lector solo quiero pedirte por medio de la presente no critiques sino reflexiones sobre tu propia realidad, luego del entorno que te rodea y posterior del panorama social en la cual nos desenvolvemos; ello te ayudará a entender cuanto de positivo o negativo estás haciendo como persona y a partir de ello, que debes de hacer para disminuir la parte negativa y revertir en positivo a favor personal y con posterioridad poder contribuir al desarrollo social de vuestro entorno.
La presente recopilación de información denominada CLÁSICOS DEL PENSAMIENTO ÉTICO Y MORAL, tiene ensamblado las ideas de algunos personajes históricos del campo filosófico, social, político, económico, etc., que plasmaron algunas ideas:
Los sofistas niegan la existencia de las verdades absolutas: "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Decían que cada tiempo, generación y hombre tiene su verdad. La verdad está condicionada a circunstancias filosóficas, políticas, económicas y culturales.
Jean Jacques Rousseau El hombre natural es pre moral, pero dispone de una virtud natural que es la piedad, cualidad de donde dimanan todas las virtudes sociales. A medida que deja el hombre de ser natural, su sentimiento de piedad se debilita, pero no desaparece.
Platón menciona que la virtud es conocimiento y que éste puede ser aprendido, la idea última para Platón es la idea de Dios, y el conocimiento de esa idea es la guía para adoptar una decisión moral. Una persona virtuosa es realmente feliz y como los individuos siempre desean su propia felicidad, siempre ansían hacer aquello que es moral.
Sócrates afirmaba que obrar bien y con justicia es el único camino que nos lleva a la felicidad, su reflexión ética radica en saber: ¿es peor cometer una injusticia o sufrirla? Y dice: es imposible que el injusto sea el más feliz de todos, porque en realidad es el más desgraciado, porque el cometer injusticia es el peor de los males y es un mal que afecta al alma.
David Hume mencionaba que las diferencias morales pueden discernirse mediante el uso de la pura razón. Se puede disputar sobre la verdad, pero no sobre el gusto. Lo que existe en la naturaleza de las cosas dicta la norma de nuestro juicio, mientras que lo que un hombre siente dentro de sí mismo es lo que marca la norma del sentimiento.
Aristóteles decía para ser bueno se necesita desarrollar un buen carácter, el cual se desarrolla por medio del accionar virtuoso, ya que el hombre tiene una predisposición habitual hacia la virtud.
Las ideas están plasmadas, el problema es, qué estamos haciendo nosotros (as) para entender y tratar de poner en práctica; la pregunta del millón debe ser que hace la moral y la ética en estos tiempos modernos sabiendo que la corrupción genera hambre, miseria, desempleo, falta de educación, salud vivienda, servicios, etc. La corrupción destruye los estándares morales y éticos de la sociedad. La corrupción destruye la institucionalidad democrática. La corrupción genera inestabilidad jurídica y política, etc. Esta pregunta lo traslado a Ud., amable lector para que nos ayude a sugerir alguna alternativa frente al problema.
La gran dificultad que afronta hoy como ayer la sociedad peruana para su modernización, es la ruptura con la ética y la moral. Una sociedad donde el éxito social, vale decir, la posesión de riqueza material o espiritual no deviene de la autosuficiencia del trabajador, en donde el trabajo no vale nada, pues éste no constituye a la medida social de la distribución y el intercambio de bienes. Una sociedad donde sigue siendo válido el lema: «el vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo», o donde vivir de la caridad pública resulta socialmente aceptado [1]. Para finalizar quiero pedir disculpas a los autores del sustento en el presente material, si por error involuntario NO se les ha citado o puesto como referencia.
El hombre actúa moralmente, según Kant, cuando actúa por deber. Distingue tres tipos de acciones: contrarias al deber (inmorales), conformes al deber (no pueden llamarse morales, pues no son autónomas) y hechas por deber. Solamente estas últimas poseen valor moral.
El Autor.
LA ÉTICA DE LOS SOFISTAS
Los sofistas eran un grupo de pensadores griegos que surgieron en la segunda mitad del siglo V a. C., hombres de una vasta cultura, casi enciclopédica, habían venido a Atenas atraídos por su esplendor cultural.
Por lo general eran todos extranjeros, metecos, es decir, no habían nacido en Atenas. Tenían en común, al menos, tres rasgos:
1. En sus enseñanzas incluían disciplinas humanísticas: retórica (arte de hablar y escribir), política, derecho, moral, etc.
2. Primeros profesionales de la enseñanza. Enseñaban a hablar para convencer al público a través de la palabra y actuar de acuerdo con la forma de pensar y hablar.
3. Eran críticos con la cultura y la educación tradicional que resultaba inadecuada para las exigencias de la época que vivían.
El relativismo moral se fundamenta en la creencia de que no es posible determinar ni de manera natural ni de manera racional aceptable por todos los seres dotados de razón lo que es moralmente correcto. Según los sofistas y los relativistas morales en general, las normas y preceptos morales que regulan las relaciones entre los individuos en el seno de una comunidad son siempre convencionales. Se aceptan por interés, por conveniencia y no tienen otra razón de ser que dicho interés y dicha conveniencia.
Corriente filosófica.
El orden natural, sustenta que las normas morales, jurídicas, los valores y las leyes, tienen su génesis en la naturaleza; son partidarios de la desigualdad social y enemigos de la democracia y de la república; el más fuerte tiene derecho a dominar a los más débiles, en esta corriente se ubican Calicles y Menon.
La naturaleza como la comunidad o polis, generan y desarrollan normas, valores y leyes morales y jurídicas, pero que el orden natural tiene primicia sobre el orden legal. Esta corriente lo encabeza Trasimaco y participan de ella, Antifon, Hippias y Alcidamas (entre ellos hay diferencias con respecto a la igualdad). Por ejemplo Alcidamas de Elea, estaba convencido de la igualdad de los hombres y llego a exigir abolición de la esclavitud. “dios ha hecho libre a los hombres y la naturaleza no ha convertido a nadie en esclavo”.
La ética sofista se basa esencialmente en el relativismo individual y social.
Las normas morales no son absolutas, pues cada hombre decide su moral. Hay tantas normas morales como hombres existan.
No existen valores permanentes. Cada persona tiene sus propias normas de conducta: justicia, templanza, valor, verdad.
La consecuencia inmediata de esta doctrina es que ninguna actuación puede ser considerada "buena" o "mala" en sí misma. Todo depende del "parecer" o de la "opinión" (dóxa) de los sujetos particulares. Los individuos juzgan sobre lo bueno y lo malo en función de su modo de ser, de sus intereses o del proyecto que se traen entre manos. Es moralmente bueno lo que nos parece moralmente bueno, mas sólo durante el tiempo en que nos lo parece. Y no hay ninguna conducta que pueda ser considerada en sí mima censurable, independientemente de cualquier consideración personal particular.
Lo que llamamos relativismo moral es una teoría ética según la cual no existe ninguna forma universal de saber lo que está bien y lo que no lo está. Eso significa que desde la perspectiva del relativismo moral existen diferentes sistemas morales que son equivalentes, es decir, igual de válidos o no válidos.
No se puede juzgar un sistema moral partiendo de un punto de vista externo a este porque no existe una moral universal (es decir, que sea válida independientemente de la situación, el lugar o el momento).
Uno de los casos más conocidos de relativismo moral lo encontramos en los sofistas de la Antigua Grecia. Este grupo de filósofos entendían que no se puede conocer ninguna verdad objetiva y que tampoco se puede hallar un código ético universalmente válido. (Torres).
Principales representantes sofistas.
Protágoras. Afirma además que el relativismo ético o moral parte de la afirmación de que el hombre es la medida de todas las cosas, así el relativismo se extendería a los valores éticos. Decía: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”, no todos percibimos las cosas de la misma manera; lo que parece bueno para uno, puede ser malo para otro. Lo que ayer nos parece verdadero, hoy puede parecer falso.
No hay verdades objetivas, absolutas y universales, sino que las cosas son tal y como son percibidas por cada uno de nosotros. El relativismo se aplica en todo los ámbitos de nuestra existencia, ejemplo, lo que para una persona sana es un sabor agradable, para un enfermo es amargo. ¿Esta confundida la persona enferma? Protágoras dirá que para él, en su situación, la verdad es que el sabor es amargo.
Protágoras defiende que hay que mantener las leyes que ya se poseen, si estas parecen buenas a la mayoría. La vida en comunidad es necesaria para la supervivencia de la especie humana y, sin leyes nos veríamos abocados en vivir en un estado de naturaleza.
Gorgias de Loontini dice que con las palabras se puede envenenar y embelesar (adquirir el dominio de razonamientos engañosos). El arte de la persuasión no está al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla; por ende en el escepticismo moral, no hay normas universales válidas.
Hipias de Elis.- consideró la ley como no convencional, afirmando que era contraria a la naturaleza, ya que esta generalmente oprime a los más débiles.
Entre otros sofistas sobresalientes fueron Cacicles, Hipias de Elis. El más sobresaliente tal vez fue Protágoras de Adbera (480-410 a.c) quien promovió el relativismo, es decir, que la verdad es relativa, que depende de la opinión personal siempre cambiante y circunstancial.
Conclusión
En general, puede decirse que los sofistas niegan la existencia de las verdades absolutas: "nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Decían que cada tiempo, generación y hombre tiene su verdad. La verdad está condicionada a circunstancias filosóficas, políticas, económicas y culturales.
Las normas morales no son absolutas, pues cada hombre decide su moral. Hay tantas normas morales como hombres existan.
La ética se basa en la verdad, en el bien y el mal, pero estos son relativos, convencionales y no naturales, ya que dependen de la interpretación y visión que le dé el sujeto.
ÉTICA DE ROUSSEAU
La ciencia, el arte y las instituciones sociales han corrompido a la humanidad y que el estado natural, o primitivo, es superior, en el plano moral, al estado civilizado.
El origen de la desigualdad entre los hombres.
Rousseau expresa el “mito del buen salvaje”, el buen salvaje no tiene más herramientas que su propio cuerpo, no tiene más placeres que los que le proporcionan el alimento, la hembra y el descanso, no tiene más temores que el hambre y el dolor, no tiene miedo a la muerte porque no la racionaliza. Posee dos principios anteriores a la razón que son:
Amor de sí. - inclinación a la supervivencia
Piedad. - que nos inspira repugnancia a ver parecer o sufrir a otro ser sensible.
El estado de naturaleza es un estado de paz y libertad, movidos por estos principios los hombres en estado natural no entraban en conflicto entre sí. (Alcázar, s.f.) Es aquí el hombre no es bueno ni malo, no tiene vicios es decir que es totalmente inocente, un hombre que se encontraba integrado en la naturaleza pero no lo domina, al hombre natural lo concebía como animal, pero con ventajas del clima y los animales.
El contrato social.
«El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»[2]
El contrato social es un pacto entre hombres que le va permitir la instauración de un Estado justo que termine con las desigualdades. El contrato social aseguraba la unión de todas las personas para conformar una sociedad civil y al mismo tiempo permitía conservar la libertad de cada uno.
Para Rousseau la libertad es la voluntad de decidir y actuar entre todos dejando de lado los impulsos físicos y los deseos en beneficio de la voluntad general, la libertad en la sociedad es posible si la ejerzo respetando los derechos de los demás.
Rousseau trató de probar que el hombre no tiene por qué ser malo, sino que han llegado a serlo solamente en el curso del desarrollo histórico y bajo condiciones sociales determinados. El vicio y la maldad son productos del desarrollo histórico y no disposiciones naturales que habría que aceptar inevitablemente.
Rousseau llega a una condena moral de ciertas relaciones sociales que destruyen aquella bondad y que, en todo caso, hacen necesario un esfuerzo moral consciente si se quiere que sea posible la vida pacífica en común.
Emilio o de la Educación.
«El hombre es bueno por naturaleza» [3]
El autor considera la naturaleza del niño y la educación que este puede recibir para convertirse en un buen ciudadano.
La figura del ciudadano, conduce al ascenso de las libertades, los derechos individuales y la razón como valores máximos entre los hombres y para la sociedad.
Consideraba a la educación como el camino idóneo para formar ciudadanos libres, conscientes de sus derechos y deberes en el nuevo mundo que se estaba forjando.
Menciona “Formar al hombre es la primera tarea, la segunda es formar al ciudadano, porque no se puede formar a ambos al mismo tiempo». (Rousseau, 1762)
Conclusiones [4]
1. Jean Jacques Rousseau vincula lo moral a lo religioso. Además, plantea la tesis que el hombre es un ser que siente antes que un ser pensante; por tanto, lo que es la base del comportamiento moral es la afectividad. Así, nacemos con un sentimiento innato de justicia (conciencia).
2. El hombre natural es pre moral, pero dispone de una virtud natural que es la piedad, cualidad de donde dimanan todas las virtudes sociales. A medida que deja el hombre de ser natural, su sentimiento de piedad se debilita, pero no desaparece.
3. El hombre sale de su condición natural cuando entra en relación con los otros, esto trae la aparición de nuevos sentimientos: amor conyugal, amor paternal, amor, sentimiento de belleza y la preferencia.
4. Con el surgimiento de la sociedad civil aparece la justicia, el deber y el derecho; se afirma la ley de la propiedad y la desigualdad. El género humano queda sujeto al trabajo, la servidumbre y la miseria, al dominio del amor propio.
5. La voluntad general es la voluntad del pueblo reunido en asamblea, es diferente a la voluntad de todos (voluntad corporativa) y a la voluntad individual, su objetivo es el bien común. Como voluntad soberana es inalienable e indivisible.
LA ÉTICA DE PLATÓN
Para Platón, las Ideas éticas son patrones morales universales con los que podemos juzgar los comportamientos humanos. Los valores universales (las Ideas) son válidos para el individuo y para la colectividad, puesto que definen el ideal de sociedad humana. Según Platón, existe algo que es “la verdad sobre cómo tenemos que vivir”, y el intelecto humano la conoce cuando consigue el conocimiento de las Ideas perfectas, inmutables e inmateriales.
Manifiesta que el filósofo es el hombre que conoce las ideas y, por tanto, es el hombre que podrá solucionar los problemas de la convivencia humana. El Estado ideal será el que esté gobernado por hombres amantes de la sabiduría y a la vez, excelentes y felices.[5]
Platón manifiesta las controversias entre dos clases de vida que buscaban la primacía: la entregada al placer y la consagrada a la sabiduría y a la práctica de la virtud. Condena de manera enérgica la vida entregada al placer y propone un ideal que se base en la virtud y en el cultivo de la sabiduría. “La mezcla dosificada de placer y sabiduría, armonizados en la vida virtuosa, darán por resultado la felicidad…”. [6]
La ética es una reflexión sobre la conducta humana que se dirige hacia la resolución de problemas tanto individuales (cómo puedo alcanzar la felicidad, cómo debo vivir para estar por encima de mi constitutiva animalidad) como sociales (cómo lograr la convivencia común pacífica y tolerante)[7]
La moral Platón considera el Bien Supremo, la creencia de la inmortalidad del alma, orientando la conducta del hombre, orientada a la práctica de la virtud. En esto consiste la felicidad del hombre en esta vida, de tal manera que “el justo conserva su virtud, su libertad y su felicidad incluso en medio de los mayores tormentos”[8].
La teoría ética de Platón descansa en la suposición de que la virtud es conocimiento y que éste puede ser aprendido, la idea última para Platón es la idea de Dios, y el conocimiento de esa idea es la guía para adoptar una decisión moral. Mantenía que conocer a Dios es hacer el bien. Una persona virtuosa es realmente feliz y como los individuos siempre desean su propia felicidad, siempre ansían hacer aquello que es moral.[9]
El autor defiende que la sociedad es el conjunto de individuos organizados y jerarquizados en tres clases: trabajadores, militares y gobernantes.
Trabajadores: No ejercen ninguna actividad política, ofrecen los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la polis. Su virtud es la producción.
Militares: Protegen y defienden la ciudad de enemigos tanto internos como externos. Su virtud es el valor.
Gobernantes: Formado por personas sabias que han accedido al conocimiento y a la contemplación de las ideas. Es la única que ejerce el poder político. Su virtud es la sabiduría.
¿Qué es la justicia?
La justicia consiste en el perfecto ordenamiento de las tres almas, es decir, cuando cada una desarrolla las virtudes que le son propias: el alma racional, la prudencia el alma concupiscible, la templanza el alma irascible, la fortaleza. Cuando estos presupuestos se dan, se llega a la felicidad a través de la virtud. No obstante, Platón mantuvo siempre la afirmación de que debe ser la razón la que gobierne y que el único medio que nos puede llevar a la justicia, y por tanto a la felicidad, es la educación.
La justicia y la felicidad son entonces, de la comunidad entera; es decir, de la ciudad-estado en su conjunto. Platón rechazó, así mismo, la concepción de la justicia como el mero restablecimiento del equilibrio perdido por algún exceso.
El concepto de justicia no se detiene en los actos eternos del hombre, sino que regula lo interior del mismo, no permitiendo que ninguna parte de su alma haga otra cosa que aquello que le es propio.
La justicia se basa en el reparto equitativo de los beneficios de una ciudad entre sus habitantes, de modo que, para gobernar de manera justa, aquellos que menos tienen deben ser los más favorecidos por la organización de la ciudad. Según esto, los gobernantes que quieran serlo de una ciudad, no pueden ser aquellos que ambicionen el poder para su propio enriquecimiento, sino que deben gobernar aquellos que lo hagan en virtud al desarrollo común. Si el gobierno recayese sobre aquellos que lo ambicionan, la sociedad sería deficiente e injusta.
Para Platón, la justicia es un atributo de perfección comparable a la sabiduría y a la valentía. La trasgresión a este principio de justicia se castiga severamente, lo que permite que se cumplan todas las tareas de la ciudad. (B., Del 21 de diciembre de 2005 al 20 de marzo de 2006.)
LA ETICA DE SOCRATES
“Conócete a ti mismo”
Para Sócrates la virtud y la razón no son contradictorias, son complementarias, se equiparan la virtud y el saber.
Ser ético según Sócrates consiste en dejarse y guiarse por la razón, en torno a lo que esté bien y renunciando a lo que está mal.
Ser ético significa encontrar la felicidad sólo si se actúa en conformidad con las propias convicciones; de allí que ser feliz consiste en ser ético, es entonces saber lo que está bien y en conformidad con ese saber hacer el bien. Pues no hacer el bien significa ser infeliz o no ser ético.
Sócrates defiende el intelectualismo moral. Según esta posición el saber es virtud, obrar mal o injustamente es fruto de la ignorancia: nadie obra mal a sabiendas. Cuando hacemos algo que no es muy ortodoxo lo hacemos porque creemos que ese es nuestro bien, aunque estemos equivocados. Así, para obrar bien basta saber qué es el bien. El mal es la falta de saber, es ignorancia, el criminal no es malo, es un ignorante y antes que encarcelarlo, debería ser educado.
La única condición puesta a la sabiduría es que sea auténtica, cuando se logra esta condición, se descubre que el conocimiento lleva a la vida virtuosa, y viceversa. Para Sócrates, sin el constante razonar el descubrimiento de es ser justo, bueno y virtuoso es imposible.
Cuando Sócrates se refiere a la razón y al conocimiento lo hace refiriéndose a conocimientos que ennoblezcan al alma; hacerse consciente del valor de la bondad, la humildad, la caridad; entre otras, es lo que lleva a la virtud. En tal sentido, el hombre se acerca al mal en la misma medida que desconozca éstos valores que llevan a la justicia, a la virtud.
La base de sus enseñanzas es la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal.
Concepción del bien.
Decía que el bien es deseable por sí mismo y es un valor esencial y único. Aseguraba que la virtud era esa excelencia buscada para poder estar en contacto con la divinidad.
El bien produce felicidad: la práctica del bien produce una alegría interior que es fruto de esa satisfacción inmediata que una persona experimenta cuando sabe que ha hecho lo correcto. Por el contrario, la virtud de la justicia tiene como objetivo reparar un daño cometido. Por ejemplo, por medio de un castigo.
Obrar bien y con justicia es el único camino que nos lleva a la felicidad; por ello, prefería sufrir una injusticia antes que cometerla. La ciudad es el espacio natural donde el individuo se desarrolla con plenitud.
Sócrates buscó encontrar una definición de lo que es el bien, el bien es objetivo es deseable por sí mismo y es un valor esencial y único.
El conocimiento y la ciencia forman parte de él. Para ello, se debe penetrar en la esencia del ser. Para Sócrates, el cocimiento era la sabiduría sobre las cosas divinas. Por lo tanto, saber es conocer a Dios y el bien.
Para Sócrates la unión entre el conocimiento y virtud humana y divina es lo que corresponde al bien. Aseguraba que la virtud era esa excelencia buscada para poder estar en contacto con la divinidad.
El intelectualismo moral.
Su teoría la ética se conoce como el intelectualismo moral, Sócrates creía que el mayor mal era la ignorancia y la ética es un acto de responsabilidad que conduce a la felicidad.
El conocimiento es la base de la moral. La razón no es solo el instrumento que nos permite acceder a la verdad, también es fuente y fundamento de la ética; ya que, solo quien razona puede ser bueno.
El intelectualismo socrático o intelectualismo moral socrático es aquel que identifica la virtud como el conocimiento. Según Sócrates, bastaba el conocimiento de lo justo (la autognosis) para obrar correctamente. Según esta doctrina, las malas acciones son producto del desconocimiento, esto es, no son voluntarias, ya que el conocimiento de lo justo sería suficiente para obrar virtuosamente. Por lo tanto, el intelectualismo socrático es una teoría moral para que la conducta moral solo sea posible si se basa en el conocimiento del bien y la justicia.
Díaz (2000). En su libro de Ética y Deontología Jurídica sostiene: para Sócrates sólo llegamos a la verdad mediante la introspección (la verdad habita en el fondo de nosotros) y el dialogo (por el descubrimos nuestra ignorancia) pues toda verdad es provisional, revisable y sobre pasa los límites de la propia comunidad; una vez que llegamos a conocer el verdadero bien no podemos obrar mal, quien obra mal es un ignorante es lo que se llama intelectualismo moral “nadie yerra voluntariamente”. (pág. 74).
CONCLUSIÓN
1. Para Sócrates la virtud y la razón no son contradictorias, son complementarias, se equiparan la virtud y el saber.
2. Sin el constante razonar el descubrimiento de lo que es ser justo, bueno y virtuoso es imposible.
3. El bien es deseable por sí mismo y es un valor esencial y único, produce felicidad: alegría interior que es fruto de esa satisfacción inmediata que una persona experimenta cuando sabe que ha hecho lo correcto.
4. Cuando habla del intelectualismo moral, hace referencia que, “la virtud es conocimiento” y “el vicio es ignorancia”.
5. Nadie hace el mal deliberadamente sino que lo hace por ignorancia y por tanto de manera involuntaria, si hago el mal es porque no conozco el bien, porque si conociera el bien solo podría hacer el bien. El que hace el mal piensa que es bueno para él, le trae algo bueno para él, pero si de verdad conociera las implicaciones de hacer el mal, de cometer una injusticia entonces no lo haría.
6. Obrar bien y con justicia es el único camino que nos lleva a la felicidad, su reflexión ética radica en saber: ¿es peor cometer una injusticia o sufrirla? Y dice: es imposible que el injusto sea el más feliz de todos, porque en realidad es el más desgraciado, porque el cometer injusticia es el peor de los males y es un mal que afecta al alma.
LA ÉTICA DE DAVID HUME
El sentimiento moral
Pienso que se puede ser considerado cierto e indudable: no hay nada en sí mismo valioso o despreciable, deseable u odioso, bello o deforme, sino que estos atributos nacen de la particular constitución y estructura del sentimiento y afecto humano.
Sólo existe dos operaciones del entendimiento, dos modos mediante los cuales puede la razón conocer algo: el conocimiento de hechos y el conocimiento de relaciones de ideas.
a. Las distinciones morales no proceden del conocimiento de hechos.
Lo que denominamos "bueno" y "malo" no puede ser considerado como algo que constituya una cualidad o propiedad de un objeto moral. Si analizamos una acción moral, sea buena o mala, y describimos los hechos, aparecerán las propiedades de los objetos que interviene en la acción, pero no aparecerá por ninguna parte lo "bueno" o lo "malo" como cualidad de ninguno de los objetos que intervienen en la acción, sino como un "sentimiento" de aprobación o desaprobación de los hechos descritos.
La moral no se ocupa del ámbito del ser, sino del deber ser: no pretende describir lo que es, sino prescribir lo que debe ser. Pero de la simple observación y análisis de los hechos no se podrá deducir nunca un juicio moral, lo que "debe ser". Hay un paso ilegítimo del ser (los hechos) al deber ser (la moralidad). Tal paso ilegítimo conduce a la llamada "falacia naturalista".
b. Las distinciones morales no proceden del conocimiento de relación de ideas.
Si la moralidad no es una cuestión de hecho, ya que los juicios morales no se refieren a lo que es, sino a lo que debe ser, queda sólo la posibilidad de que se trate y de un conocimiento de relación de ideas, en cuyo caso debería ser una relación del siguiente tipo: de semejanza, de contrariedad, de grados de cualidad, o de proporciones en cantidad y número. Pero estas relaciones se encuentran tanto en las cosas materiales (incluyendo a los animales), en nosotros mismos, en nuestras acciones pasiones y voliciones. En este caso deberíamos considerar lo "bueno" y lo "malo" del mismo modo, tanto en la acción humana como en la acción de la naturaleza y de los seres irracionales. Si la maldad fuese una relación tendríamos que percibirla en todas esas relaciones: pero no la percibimos, porque no está ahí, nos dice Hume.
La moralidad se funda en el sentimiento
La razón no puede, encontrar fundamento alguno para la distinción de lo "bueno" y lo "malo", para las distinciones morales en general, ni a través del conocimiento de hechos ni a través del conocimiento de relación de ideas, por lo que parece quedar claro, que la moralidad no se funda en la razón. Sólo queda, que se base en (y / o derive del), sentimiento.
Las pautas por las que se regulan los sentimientos estarán sometidas a una cierta regularidad o concordancia. Uno de esos elementos concordantes es la utilidad, en la que Hume encontrará una de las causas de la aprobación moral, la base de las virtudes como la benevolencia y la justicia.
La utilidad ha de ser, la fuente de una parte considerable del mérito adscrito al humanitarismo, la benevolencia, la amistad, el espíritu cívico y otras virtudes sociales; y es también la sola fuente de la aprobación moral que concedemos a la felicidad, la justicia, la veracidad, la integridad y todos los demás principios y cualidades estimables y útiles.
Los principios generales de la moral
No es concebible que criatura humana alguna pueda creer seriamente que todos los caracteres y todas las acciones merecen por igual la aprobación y el respeto de todos.
Que las diferencias morales pueden discernirse mediante el uso de la pura razón. Se puede disputar sobre la verdad, pero no sobre el gusto. Lo que existe en la naturaleza de las cosas dicta la norma de nuestro juicio, mientras que lo que un hombre siente dentro de sí mismo es lo que marca la norma del sentimiento.
La meta de toda especulación moral es enseñarnos nuestro deber, mediante representaciones adecuadas de la fealdad del vicio y de la belleza de la virtud, engendrar en nosotros los hábitos correspondientes que nos lleven a rechazar el uno y abrazar la otra.
Algunas especies de belleza, las de tipo natural, se apoderan de nuestro afecto y de nuestra aprobación en cuanto se nos presentan por primera vez. Y cuando no logran producir este efecto, es imposible que algún razonamiento pueda cambiar su influencia o adaptarlas mejor a nuestro gusto y sentimiento.
Existe un complejo de cualidades mentales que forman lo que en la vida común llamamos Mérito Personal; consideraremos cada atributo del alma que hace que un hombre sea objeto de estima y afecto o de odio y desprecio; consideraremos los diferentes hábitos, sentimientos, facultades, que si se adscriben a una persona, implican alabanza o censura y que podrían formar parte de cualquier panegírico o sátira de su carácter y de sus modales (cualidades).
LA ÉTICA DE ARISTOTELES
Aristóteles propone que todo lo que conduce al hombre a su propio bien y al logro de sus verdaderos fines es una acción buena y todo lo que lo desvía del objetivo es una acción mala. Uno de los objetivos de la ética es observar el comportamiento humano, apuntando sus errores y desvíos, así como formular los principios básicos que definirán la conducta del hombre.
Aristóteles trata de explicar el bien como fin último. Para ello se remite a la ciencia ética individual y luego a la ciencia ética política. El objeto de la ética individual o moral, son las obras humanas y se parte de los juicios morales para establecer principios generales, con el supuesto que existen en el hombre tendencias naturales innatas hacia la armonía, la coherencia y el equilibrio, sabiduría que constituye la base de la ética natural. Por lo tanto, para Aristóteles existe una naturaleza humana, una forma “a priori” de ser del hombre con valores absolutos.
Para Aristóteles la felicidad es el fin al que aspira todo hombre, relacionada con la actividad virtuosa no transitoria sino durante toda la vida, entendiendo por virtudes la moral y el intelecto, reconociendo que para lograrlo es necesario contar con medios externos. Para ser bueno se necesita desarrollar un buen carácter, el cual se desarrolla por medio del accionar virtuoso, ya que el hombre tiene una predisposición habitual hacia la virtud. El accionar virtuoso crea un hábito y a medida que avanza la educación el hombre se puede dar cuenta que esa actitud le reporta únicamente beneficios, por lo tanto, la adopta para siempre y de esa manera se convertirá en un virtuoso moral. La virtud tiene que encontrar su justo medio, ni caer en excesos ni en defectos.
La virtud es la disposición a elegir en base a las reglas del hombre virtuoso, con capacidad de discernimiento moral al tomar decisiones (posee sabiduría), la virtud siendo obtenida por la educación y por el ejemplo habilita a las personas a la felicidad. Se destaca que la virtud no es diferente de la felicidad, la forma de ser habitual no puede ser adquirida de la noche al día, depende de mucho ejercicio.
La repetición de determinados actos termina en el hombre por transformarlos en una segunda naturaleza, en una disposición para el futuro reaccionar siempre de la misma manera, sean los actos buenos o malos: en el primer caso, se tiene la virtud y en el segundo, el vicio. Cuando se adquiere una virtud, se actúa de acuerdo con ella sin esfuerzo y con placer, porque se actúa de acuerdo a la naturaleza; el vicio en cambio, trae disgustos una vez que se pone en contra a la naturaleza.
Aristóteles describe que todas las virtudes son energías y funciones del alma la cual se divide en tres modalidades de la vida: vegetativa, sensitiva e intelectual. En la vida vegetativa, está por ejemplo, el deseo, el hambre, el apetito de comer y sexual; en la sensitiva los sentimientos de dolor y placer, además de los cinco sentidos como ver y oír; en la intelectual el intelecto y el deseo superior.
La ética está relacionada con la virtud, la virtud del hombre está relacionada con la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Aristóteles distingue dos categorías fundamentales de virtudes: las éticas, que constituyen el propio objeto de la moral, y las dianoéticas, que la trascienden. Las virtudes intelectuales, teóricas, contemplativas, son superiores a las virtudes éticas, prácticas, activas.
Las virtudes en su esencia no son determinadas por ningún elemento externo, ellas por sí mismas, se autorregulan. Es tarea del individuo encontrar y cultivar las virtudes existentes en él. Según Aristóteles “es por la práctica de actos temperantes, que el hombre se torna temperante, y sin esa práctica nadie tendría ni siquiera la posibilidad de ser bueno”. Las virtudes éticas, morales, no son mera actividad racional, como las virtudes intelectuales, teóricas, sino implican, por naturaleza, un elemento sentimental, emocional, pasional, que debe regirse por la razón y no puede ser completamente resuelto en razón. La virtud ética no es la razón pura, sino una aplicación de la razón y no es sólo ciencia, pero una acción con ciencia.
La razón es la esencia característica del hombre, él realiza su naturaleza viviendo racionalmente y siendo de eso consciente. Es así que consigue la felicidad y la virtud, es decir, consigue la felicidad bajo la virtud, que es una actitud que presupone el conocimiento racional.
La virtud, es la forma más plena de la excelencia moral, no podría existir en seres incompletos, todavía en formación, como los niños. La excelencia moral, revelada por la práctica de la virtud, sería, ante todo, una disposición de carácter esencial para saber qué es lo que tiene que hacer según las circunstancias.
El hombre prudente es aquel que pueda ver el bien del hombre en todas las circunstancias. La virtud no es extremista, constituye una síntesis entre los opuestos Ni tan malo ni tan bueno. La ética de Aristóteles se basa en el concepto de felicidad, siendo su planteamiento bastante simple, una acción es correcta si me hace feliz y es incorrecta si no me hacer feliz. Para quien lleva una vida feliz que no es una vía de fácil acceso, se requiere cautela y prudencia, para llegar de modo seguro al objetivo que es la felicidad.
LA ÉTICA DE KANT
Kant entiende que los seres humanos se caracterizan por su autonomía, la capacidad de darse normas a ellos mismos o de seguir de forma crítica las que les dan otros. Esta capacidad es única en la naturaleza y convierte a los seres humanos en seres excepcionales, incomparables con cualquier otro, por lo que no tienen precio, sino que se le aplica un concepto distinto que es el valor. Este valor es expresable en el concepto ético básico para la antropología de Kant, la dignidad. La dignidad supone el deber de actuar con el otro como si fuera un fin en sí mismo[10].
Según Kant la razón difícilmente puede hacer feliz a alguien, porque el sabio, a partir de su intelecto, rápidamente descubrirá la muerte, la enfermedad, la pobreza, entre otras situaciones desagradables, en tanto, los actos buenos que proceden de la razón práctica no llevan a la felicidad, aunque, sí es posible que el hombre más sencillo encuentre la felicidad sin necesidad de la razón y con su mero instinto. Por tanto, Kant argumenta que si el fin del hombre fuese justamente la felicidad la naturaleza no nos hubiese dotado de una razón práctica que elabore juicios que no nos lleven a la felicidad, entonces, es un hecho que el hombre fue dotado de esa razón por un fin mucho más alto que la felicidad [11].
Kant propone una distinción entre las éticas materiales y éticas formales: la materia es lo mandado (por ejemplo, decir la verdad para el mandato "no se debe mentir"), y la forma, el modo de mandarlo (si se ha de cumplir siempre, algunas veces o nunca); aquellas máximas de conducta que cumplen el requisito formal de ser universalizables describen una acción buena, y aquellas máximas que no puedan ser universalizables describen una conducta mala; así, por ejemplo, la máxima de conducta según la cual cuando hago una promesa la hago con la intención de no cumplirla, es una máxima que describe una conducta mala pues si la universalizamos dejaría de tener sentido proponer y aceptar promesas[12].
Otro concepto relevante dentro de la propuesta kantiana es el imperativo categórico, que son aquellos actos mandados por el deber; este imperativo mandará siempre pero sin fin alguno, solo por respeto hacia el deber, por tanto, el hombre que lo siga, que sea capaz de mandarse a sí mismo, será un ser libre.[13]
Kant, crítica a la razón pura y propone una ética formal en contraste a las éticas materiales. Su propuesta ética promueve la libertad y la dignidad de todos los hombres por sobre todas las cosas. Kant sostenía que lo objetivamente bueno es una buena voluntad, el resto de las cosas que solemos considerar como valiosas, como ser la inteligencia, el valor, la riqueza, entre otros, no lo son, e incluso hasta pueden volverse peligrosas para el hombre cuando lo que prima es una voluntad torcida[14].
Para Kant una ética estrictamente universal y racional es apriori; y absolutos, categóricos; autónoma, es decir, la determinación universal se lleva a cabo por la voluntad misma (autós).
Una ética estrictamente universal y racional no puede ser material, ha de ser formal (vacía de contenido):
1) No establece ningún bien o fin que tenga que ser perseguido por el hombre.
2) No nos dice lo que hemos de hacer, sino cómo debemos actuar, la forma en que debemos obrar (el deber por el deber).
Las éticas materiales son aquellas éticas que afirman que la bondad o maldad de la conducta humana depende de algo que se considera bien supremo para el hombre: los actos serán, por tanto, buenos cuando nos acerquen a la consecución de tal bien supremo, y malos cuando nos alejen de él. Kant rechaza las éticas materiales, pues presentan deficiencias. En primer lugar, son empíricas, es decir, a posteriori. Su contenido está extraído de la experiencia. Esto impide que sus principios sean universales, pues sólo lo a priori puede serlo. En segundo lugar, sus preceptos son hipotéticos o condicionales[15].
BIBLIOGRAFÍA
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10. Feü., W. O. (s.f.). Rousseau y la educación moderna. Obtenido de http://hum.unne.edu.ar/postgrado/eventos/coloquio_filo/acta02.pdf
11. Investigación sobre los principios de la moral, apéndice 1.
12. Jean-Jacques Rousseau I. Vida y obra. (s.f.). Obtenido de https://sofocratas.files.wordpress.com/2012/04/rousseau-i-vida-y-obra.pdf
13. Jean-Jacques Rousseau. (s.f.). Obtenido de https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1252/Jean-Jacques%20Rousseau
14. Jean-Jacques-Rousseau Tomado de:https://es.slideshare.net/alex20ortiz/jeanjacques-rousseau-5725904. Pg.1. Publicado el 10 de nov. de 2010
15. Rousseau, J.-J. (1762). Emilio, o de la educación. Francia.
16. Sánchez, E. M.-S. (s.f.). Jean-Jacques Rousseau. Obtenido de http://www.educomunicacion.es/figuraspedagogia/0_juan_jacobo_rousseau.htm
17. Sanz García, J., Fusco, V., García Ruis, A., Benéltes Andrés, R., Gonzales Marin, C., & Santiuste, C. (s.f.). Historia de la ética. Madrid.
18. Torres, A. (s.f.). Relativismo moral: definición y principios filosóficos. Psicología social y relaciones personales.
19. http://estudioiquitos.obolog.com/etica-sociedad-627402
20. Todos los citados en el pie de página.
[1] Rojas Linares, Dante Enrique Tomado de http://estudioiquitos.obolog.com/etica-sociedad-627402
10 de junio del 2010.
[2] Jean-Jacques-Rousseau Tomado de:https://es.slideshare.net/alex20ortiz/jeanjacques-rousseau-5725904. Pg.1. Publicado el 10 de nov. de 2010
[3] Jean-Jacques-Rousseau Tomado de:https://es.slideshare.net/alex20ortiz/jeanjacques-rousseau-5725904. Pg.1. Publicado el 10 de nov. de 2010
[4] Aldama Pinedo, Javier. Ética y Política en Jean Jacques Rousseau. Revista de Ética y Filosofía Política Nº 12/2009 (resumida por el docente del curso).
[5] Filosofem. (2009). Recuperado el 26 de Abril de 2019, de https://www.nodo50.org/filosofem/spip.php?article410
[6] Cfr. Guillermo Fraile, “Platón” en Historia de la Filosofía I, Madrid, B.A.C., 1975, p. 383
[7] Calderón, P. c. (2004). Historia de las doctrinas filosóficas. (F. H. Garduño, Ed.) México.
[8] Cfr. Guillermo Fraile, “Platón” en Historia de la Filosofía I, Madrid, B.A.C., 1975, p. 383
[9] Cfr. Guillermo Fraile, “Platón” en Historia de la Filosofía I, Madrid, B.A.C., 1975, p. 384
[10] https://www.monografias.com/docs/Resumen-De-La-Etica-De-Kant-P3WP3PYMZ
[11] https://www.definicionabc.com/general/etica-formal.php
[12]https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Kant/Kant-EticaFormal.htm
[13] https://www.definicionabc.com/general/etica-formal.php
[14] https://www.definicionabc.com/general/etica-formal.php
[15] https://www.monografias.com/docs/Resumen-De-La-Etica-De-Kant-P3WP3PYMZ