DANZA DEL TUCUMAN DE “ÑUCÓN  DE JESÚS” PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN.

 

Mg. ADLER AURELIO DIONISIO VARA[1]

 

 “Los problemas no resueltos es el camino a una teoría acabada o inacabada” (A.D.V. 17-3-16).

 

La palabra Tucumán deriva de dos voces quechuas: TUCU = búho y UMAN = cabeza. Significaría cabeza del búho, esto tendría su origen en el cerro Tucuwaganán, ubicada al noreste de la ciudad de Jesús capital de la provincia de Lauricocha.

El Tucumán es una danza típica y costumbrista de la ciudad de Jesús, sus orígenes data por los año de 1572 con la llegada de los Españoles a la ciudad ñucón[2] de Jesús, la danza surge como protesta y repugnancia a los españoles por sus actitudes autoritarias, prepotentes y ambiciosas. El Tucumán es una danza guerrera que expresa arrogancia, poderío y su deseo de no someterse al avallasamiento español.

 

Vestimenta.

Los bailantes como manifestación de fidelidad a su territorio (pachamama) se disfrazaban con un atuendo de color negro (hecho de bayeta), se cubrían la cara con mascara (para no ser reconocido) llevaban un pañuelo blanco impregnado en el hombro que cubría la espalda, este representaba tranquilidad, paz y

justicia; guantes negro, corbata negra, sombrero negro; como expresión de ser soberano de su territorio, lleva una reata o cabestro[3] que se encuentra enrollado en el hombro y una de las puntas está sostenido por la mano derecha, esto con la finalidad  de enlazar o capturar al invasor para ser ejecutado en el lugar denominado Tucuwaganán (zona tenebrosa, tétrica y temeraria); la danza en la actualidad tiene la simbolización y no la representación.

Estos hombres de estirpe guerrera se adiestraban en el cerro de Tucuwaganán  que está en  la parte noreste de la ciudad de Jesús, lugar propicio donde se organizaban los lugareños por dos razones:

  1. Por ser la zona alta (adyacente a la ciudad) y estratégico (vigilable) para ver al enemigo.
  2. Por su superstición tenebrosa y tétrica, debido a que en el lugar se refugiaban aves malagüeras conocidas con el nombre de tuco (búho).

Los pobladores de la comunidad le conocen al lugar con el nombre de Tucuwaganán por lo que pernoctan búhos emitiendo ruidos tétricos y malagüeros. Esta es la zona donde se originó el Tucumán por los antiguos pobladores que buscaba su soberanía y su autonomía gubernamental, posteriormente se convirtió en una danza típica y costumbrista de la ciudad de Jesús.

El Tucumán se baila el 31 de diciembre de cada año a partir de las tres de la tarde hasta la madrugada del primero de enero, los bailantes poseen un atuendo elegante consistente en: terno de color negro, mascara, sombrero negro, pañuelo blanco, corbata negra, guantes negro, rosario en el pecho, que representa la devoción al niño Jesús  y un cabestro que va sobre el hombro de manera diagonal una de las puntas está sujetado por la mano derecha.

 

Danzantes.

Esta danza tiene como protagonista a personajes masculinos, está conformado por 24 bailantes, los dos primeros de la fila es conocido como Caporales (guiadores), y a los 22 restantes se les denomina pampas; en sus inicios de la danza, participaban seis bailantes de cada barrio (Shaya, Carhuan, Quenac y Gapachacún).

Los danzantes se ubican en dos columnas cada uno de 12 integrantes, los Caporales son los primeros de la fila, son los responsables de dirigir la coreografía durante el proceso de la danza; los cuales recorren por las calles de la ciudad visitando a las autoridades y a las personas representativas, para posteriormente hacer su ingreso a la plaza; la danza muestra una característica propia en sus movimientos, con los pies desarrollan el zig-zag en forma de cruz, durante la danza realizan 24 mudanzas con gran agilidad y energía, a un ritmo considerable; bailan al compás de una música muy especial y melodiosa que es ejecutada por una competente banda de músicos (36 integrantes), en sus inicios la melodiosa música era con el instrumento musical del pincullo y la tinya. El grupo danzante en sus bailes hace notar que son libres, poderosos y ágiles frente a los enemigos (españoles) expresan su agilidad para rodearlos y así poder atrapar, dominar y ejecutar a los enemigos.

 

Mudanzas.

La danza, es expresión de gallardía que se manifiesta a través de una serie de pasos en zig-zag, formando una cruz, realizan mudanzas y pasiones, durante esta actividad el cabresto cumple una particular significancia, la mano derecha va en alto y la izquierda a la altura de la cintura, los danzantes realizan algunas de las siguientes mudanzas:

  1. Danza de entrada con sus respectivos giros.
  2. Saludo al público, reverencia a los barrios, representa la identificación con los cuatro barrios ancestrales de Jesús (Shaya, Carhuan, Quenac y Gapachacún).
  3. Saludo en parejas, símbolo de hermandad, fraternidad y amistad.
  4. Coreografía de la simulación del enlazamiento (representa enlazamiento y captura a los españoles).
  5. Saludo en U, expresa la manifestación de unidad barrial y comunal.
  6. Coreografía del tucupa ñahuin (ojo de búho).
  7. La cosecha, es la expresión de la actividad económica tradicional (agricultura).
  8. El enlazado, representa el rodear a los animales, inicialmente de entiende como rodear a los españoles para atraparlos.
  9. El janatuman y el uratuman, donde realizan el saludan con una media vuelta.
  10. La representación del ocho.
  11. Libertad, se descubren el rostro con la finalidad de adorar al Niño Jesús.
  12. Adoración al Niño Jesús (patrón y rey de la ciudad de Jesús).
  13. Despedida con una media vuelta, salen del escenario, símbolo de finalización de la danza, realizan otras coreografías en su salida.

Esta danza guarda armonía, explendicidad y gran popularidad en la ciudad de Jesús, hoy capital de la provincia de Lauricocha; su originalidad y significancia ha hecho que las personas de otros lugares lo imitan y practiquen.

Según RESOLUCIÓN VICEMINISTERIAL Nº 120-2016-VMPCIC-MC, de fecha 9 de setiembre de 2016, se declara la Fiesta del Niño Jesús del distrito de Jesús, provincia de Lauricocha, departamento de Huánuco, como Patrimonio Cultural de la Nación, cuya resolución dice: Artículo 1.- Declarar la Fiesta del Niño Jesús del distrito de Jesús, provincia de Lauricocha, departamento de Huánuco, como Patrimonio Cultural de la Nación, en tanto la festividad, así como los elementos que la componen, como la danza El Tucumán, son expresión de la peculiar trayectoria cultural de la ciudad de Jesús. En ella, los elementos del culto católico se mezclan con formas de organización espacial heredadas de los antiguos ayllus, que expresan una concepción del mundo natural como un ente dotado de voluntad y sentido moral, constituyendo así una expresión de gran contenido simbólico que es referente de la identidad cultural de sus portadores.

 

BIBLIOGRAFIA.

  1. Recopilación e interpretación del autor, gracias a las observaciones y vivencias en mi tierra natal: Jesús.
  2. Dionisio Vara, Adler Aurelio (2015).Tucumán. Publicado en un volante. Febrero.
  3. Información de mi señor padre Mauro Dionisio Livia (QEPD) Ex danzante.
  4. Conversatorio grupal e individual con los conciudadanos, cabe citar algunos  que recuerdo: Víctor Lorenzo Pasquel, Edwin Paucar Rojas, Neyder Tolentino Carlos, Lincoln Alvarado Villacorta y los danzantes de la Asociación de jesusinos residentes de la provincia de Lauricocha – Huánuco (AJERPROL) periodo 2015 – 2017. Pido disculpas a quienes no fueron nombrados.
  5. Diario oficial EL PERUANO, de fecha 14 de setiembre de 2016.

 

Agradecimiento: Es oportuno para agradecer y felicitar a propios y extraños, como: Miriam Sernaqué, Elmer Rivera Godoy, Carlos Godoy Basilio, Luis Pérez, entre otros por la práctica y la difusión de la danza. Pedir a todos los que difundan lo realicen con auténtica originalidad.

 

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Cel. 962658988

  

 

[1] Licenciado en Sociología, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, Magíster en Gestión y Planeamiento Educativo, candidato a doctor en Derecho, en Ciencias Sociales y Económicas; Conciliador extrajudicial acreditado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; Docente de Pre y Post grado de la UNHEVAL.

[2] Cerebro.

[3] Objeto hecho del cuero de toro de 6 años de edad.

Los miembros de la Junta Directiva 2015-2017 y los danzantes del Tucuman en el estadio Heraclio Tapia.
Los miembros de la Junta Directiva 2015-2017 y los danzantes del Tucuman en el estadio Heraclio Tapia.

DE GUGGI A CHUQUIYAURI

 

Mg. ADLER AURELIO DIONISIO VARA[1]

 

“Los problemas no resueltos es el camino a una teoría acabada o inacabada” (A.D.V. 17-3-16)

 

ESCENARIO   : San José de Ticra - Jesús - Lauricocha.

PERSONAJES :

                         Guggi (CHÚCARO).

                         Tribus de Ticra, Shogsha, Colpa, Gapachacum y Wuangrín.

 

La tradición jesusina nos dice que el apellido Chuquiyauri proviene de “GUGGI” chúcaro o chucaro, Guggi fue un hombre autóctono de la zona alto andina, fiel compañero de la Pachamama y del Taita Inti, vivía acompañado de su soledad en el lugar denominado Gairanatog[2], a unos 5 kilómetros aproximadamente del dulce nombre de Nucón de Jesús, al margen derecho del río Lauricocha en las faldas de Shogsha colindante con Wuegia. Este hombre fornido de tez dorada por los radiantes rayos del sol y de musculatura increíble amoldados por la naturaleza, era hijo del Jirca y de la Pachamama (del cerro y de la tierra).

 

Fue un hombre semi salvaje que se dedicaba a la caza y a la recolección, era fuerte, robusto, belicoso, rebelde y fantástico, por su carácter duro e inquebrantable vivía solo y aislado en un ushno (construcción de piedra y barro), enfrentando los caprichos de la naturaleza, era un hombre hábil, astuto y sagaz, prueba de ello eligió como su morada la zona de Gairanatog lugar geográficamente apropiado para su vigilancia, le servía para observar todo el panorama territorial que estaba bajo su dominio, desde su morada (Gaiyanatog)  vigilaba su territorio a fin de evitar la intromisión de los enemigos en las tierras de su dominio con un objeto reluciente en la mano, que empañaba los ojos de quienes lo veían.

 

El hombre de Gayranatog era conocido por las tribus vecinas de Ticra, Shogsha, Colpa, Gapachacum, como Guggi lo cual significa chucaro (salvaje). Este salvaje era de estirpe guerrero y de espíritu mágico, al ser visto por las tribus circundantes de la zona era un hombre fornido y cuando se acercaban sigilosamente a su morada no veían a nadie, por ello los vecinos creían que Guggi “diversificaba su apariencia” a fin de no poder ser identificado y pensaban que espiritualmente era mágico, lo que generaba curiosidad sobre su existencia real de Guggi.

 

Cuando las tribus vecinas le veían de lejos era un hombre que caminaba por las faldas de Gairanatog vigilando sus espacios territoriales a fin de no ser invadida por las tribus vecinas de Ticra, Shogsha, Colpa, Gapachacum), cuando las personas estaban cerca de  la casa de Guggi no veían ningún hombre, solo encontraban animales salvajes del lugar, un rahuac (sapo), luicho (venado), atog (zorro) u otros seres salvajes propios de la zona; los vecinos no se percataban que Guggi se escondía en su vivienda subterránea para no ser visto.

 

Las tribus vecinas creían que los cambios físicos eran por orden y bondad del Jirca (cerro), los presumibles cambios físicos de carácter permanente de Guggi causaba curiosidad en las tribus vecinas por saber qué es lo que pasaba con ese hombre, era realmente un hombre, un Yaya Jirca misterioso o un espíritu maligno de la zona que aparentaba ser un hombre.

 

En cierta oportunidad se reunieron las tribus de  Ticra, Shogsha, Colpa y Gapachacum con la finalidad de analizar la situación misteriosa de Guggi, la misma curiosidad era de los pobladores de la tribu de Wuangrín, todos ellos se pusieron de acuerdo para poder ingresar a su vivienda y así saber quién era realmente ese hombre misterioso; para poderle atrapar tuvieron que hacer Warache[3] masticando coca, fumando cigarro y bebiendo cañazo (aguardiente), este acto ritual lo realizaron muy cerca de la vivienda de Guggi por un espacio de cinco días y cinco noches consecutivas sin pestañar o entregarse al sueño, con la finalidad de poder ganar al Jirca Wuagrawilka en sus poderes mágicos; las tribus captoras constantemente se acercaban a la casa de Guggi hasta que ingresaron luego de haberle yalido (ganado) al Jirca protector, cuando ingresaron a la casa (guarida) de Guggi, encontraron un hombre fornido y estaba dormido bajo un profundo sueño, fue el momento en que aprovecharon para atrapar y maniatar (amarrar) Guggi no despertaba porque estaba influenciado por los poderes del Jirca y el Jirca estaba dominado por las tribus gracias a su Guarache de 5 días y 5 noches sin rendirse ninguno de los integrantes de las tribus captoras de Guggi. Luego de haber terminado de maniatarlo a Guggi se dieron cuenta que este personaje poseía un conjunto de objetos de valor económico e histórico, dentro de sus objetos personales y de uso cotidiano encontraron una picacha (wallqui) o shute, (objeto de pellejo de animal) lo cual le servía para depositar su coca y su ishcupuro, además se le encontró una lanza de oro lo que le servía como arma de ofensa y defensa, esto fue el objeto que relucía y causaba grandes curiosidades y a su vez ambiciones por conocer a las tribus circundantes. Las tribus captoras se dieron cuenta del porque el Guggi cuando lo veían a la distancia se notaba reluciente, el reflejo era resplandeciente cuando el sol se veía aparecer por el cerro de Wuagrawilca y ocultar por Azul Azul el reflejo resplandeciente empañaba los ojos de sus observadores.

 

Los hombres valientes y aguerridos que habían capturado al Chúcaro (Guggi) fueron de la tribu de Wuangrín en compañía de las tribus de Ticra, Shogsha, Colpa y Gapachacum, como los promotores fueron la tribu Wuangrín, decidieron llevarse a la sede de su tribu, a unos 25 kilómetros de distancia aproximadamente del lugar de Gairanatog; para ello lo colocaron en una camilla y lo ataron cual una momia funeraria de la época pre inca con la finalidad de que no se escape cuando se despierte y se dé cuenta de que no está en su casa predilecta; se llevaron en un anda cual una procesión del Niño Jesús en su fiesta patronal, siguiendo el sentido del entonces majestuoso río Lauricocha, aprovechando de que Guggi continuaba en su misterioso y profundo sueño; los acompañantes no dejaban de masticar coca, fumar cigarro y beber cañazo con la finalidad de que el Jirca continua dominado y entregando a su hijo Guggi a las tribus captoras. Cansados de trajinar y de haber trasnochado 5 noches consecutivas decidieron descansar en el lugar denominado Yana Ututo, lugar donde se despertó Guggi, al percatarse que estaba atrapado y rodeado de mucha gente se sorprendió y pretendio escapar, lo cual no tuvo éxito porque estuvo atado a la camilla.

 

Los captores luego de haber descansado prosiguieron su viaje hasta llegar a la comunidad de Wuangrín, donde la tribu improvisó una reunión con las Yayas (jefes) estos decidieron llevar a Guggi a la ciudad de Lima bajo rigurosa custodia, con la finalidad de ser bautizado en la iglesia de dominio virreynal, debido a que Lima ya estaba bajo el dominio español. Aprobado por consenso alistaron sus provisiones y algo de ropa para el largo viaje y prosiguieron su caminata con destino a Lima, pasaron por los territorios de Pasco, Junín, etc. Siguiendo el recorrido del comino Inca, para llegar al lugar de destino, sufrieron muchas penurias y demoraron varios meses, debido a la distancia y los caprichos de la naturaleza.

 

Guggi llegado a Lima fue entregado a los representantes clericales del Virreinato, informándoles sobre los misterios que tenía este personaje, los clérigos decidieron bautizarlo con el nombre de Juan Manuel Chuquiyauri, le pusieron Chuquiyauri por ser de la estirpe salvaje (Chúcaro) luego de bautizado decidieron que ese hombre fornido y de tez dorada regrese a su tierra natal, para cuyo fin le otorgaron su libertad. El señor Chuquiyauyi, después de ser bautizado ya no fue un hombre temeroso, escurridizo; empezó a socializarse con personas de su entorno.

 

Don Juan Manuel Chuquiyauri regresó a su tierra natal Gairanatog - Ticra cambiado espiritualmente, empezó a convivir con los miembros de otras tribus vecinas, donde se presume que tuvo descendientes y así dio origen a una nueva generación familiar de apellido Chuquiyauri proveniente de Chúcaro (Guggi) en la zona de Shogsha, Caurus, Ticra, Jesús, cuyo árbol genealógico se ha expandido en toda la hoy provincia de Lauricocha y la región Huánuco.

 

Según el portal de: deperu.com de una muestra de 9 199 apellidos peruanos, los Chuquiyauri se distribuyen de la siguiente manera:

Hay 0.006% de personas con el apellido Chuquiyauri en el Perú.

El Apellido Chuquiyauri ocupa el ranking 3 023 en el Perú.

El Apellido Chuquiyauri ocupa el puesto 596 con la letra "C".

En el Departamento de Huánuco hay más gente con el apellido "Chuquiyauri".

Con la presente información podemos corroborar que los orígenes del apellido Chuquiyauri geográficamente tiene sus raíces en el lugar denominado de Gayranatog (Jesú), en la actualidad encontrándose en diversos lugares de la región Huánuco y el Perú.

 

SALUDOS ESPECIALES A LA FAMILIA CHUQUIYAURI DESCENDIENTES DE CHÚCARO DE LA CIUDAD DE JESÚS Y DE LA REGIÓN HUÁNUCO.

 

Un agradecimiento muy espacial a los responsables de las vistas fotográficas.

 

Referencia:

Indagaciones del autor por más 20 años.

Información brindada por personas mayores de edad de la ciudad de Jesús que hoy en paz descansan.

https://www.deperu.com/apellidos-peruanos/chuquiyauri.html

 

 

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[1] Licenciado en sociología, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, Magíster en Gestión y Planeamiento Educativo, con estudios concluidos de doctorado en Derecho, en Ciencias Sociales y Económicas, conciliador extrajudicial acreditado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; docente de Pre y Post grado de la UNHEVAL.

[2] Zona de aullido de los zorros.

[3] Amanecer masticando coca, fumando y tomando cañazo para ganarle al Jirca.

LA CASA DE GUGGI, en el lugar denominado Gayranatog.
LA CASA DE GUGGI, en el lugar denominado Gayranatog.

CREENCIAS ANCESTRALES Y EL PROCESO DE TRANSCULTURIZACION

 

ADLER AURELIO DIONISIO VARA[1]

 

Las poblaciones de la región sierra, aún mantiene creencias ancestrales sobre elementos sobrenaturales y estos ejercen un poder absoluto sobre los miembros de la comunidad, muchos de ellos reciben bondades, beneficios y castigo, lo que hace que se mantengan sus creencias de generación en generación.

Las costumbres y creencias son infinitas, en esta oportunidad vamos a tratar sobre: LA OFRENDA AL DIA DE LAS ALMAS, que se práctica desde épocas prehispánicas como homenaje a los difuntos (muertos).

Las creencias ancestrales y su transculturización de la festividad de TODOS LOS SANTOS, en la sierra central es entendida como las creencias y manifestaciones que tienen los hombres para cultivar y mantener las costumbres (cultura) de sus antepasados dentro de un proceso de mestizaje cultural.

La festividad de todos los santos fue practicada en las zonas andinas por mucho tiempo, con la intromisión española se ha modificado por que se introdujeron nuevos patrones culturales; no obstante ello en la actualidad se sigue practicando el culto a las almas con ciertas variaciones en algunos lugares debido a la influencia de otras culturas.

Con el nombre de “Fiesta de los muertos”, “Día de los muertos” “Día de las almas” o “Todo los santos”, son conocidos dentro del folklore de la sierra central, las celebraciones religiosas que tienen lugar los días 1 y 2 de noviembre de cada año, esto con motivo de recordar y rendir un homenaje a los muertos (Q.P.D); este acto de celebración fue consagrada por la iglesia católica, no debemos de olvidar que tiene raíces ancestrales porque es una manifestación de carácter pre – hispánica, desde la antigüedad se le rendía culto, pleitesía y ritos a los muertos en sus funerales, a ella se sumó las herencias Españolas, rindiéndoles culto a los muertos, expresando por medio de danzas denominadas “cortes de la muerte” “triunfo de los muertos”, etc.

La celebración del día de los muertos posee un conjunto de actividades rituales, ceremoniales, costumbristas, la creencia del poblador andino es que el 1 y 2 de noviembre de cada año las animas (almas) de sus difuntos regresan a las casa donde habitaron, con la finalidad de visitar a sus familiares y amigos, de paso degustar los alimentos que son ofrendados por los familiares.

Los familiares esperan con mucho deseo el retorno de las almas de sus progenitores, pupilos, hermanos, parientes y amigos; para ello adornan altares con toda clase de ofrendas para poderles recibir y brindarles oraciones y cánticos.

El 1 de noviembre los familiares de los difuntos se constituyen a los cementerios con la finalidad de hacer la limpieza y el pintado de los nichos, en caso de haber sido enterrado en el piso (suelo) se procede a limpiar las hierbas y a cultivar las flores.

Existe una creencia andina, que cuando los familiares se encuentran haciendo la limpieza de los funerales de sus difuntos encuentran un batracio (sapo) simboliza muerte; cuando el sapo es grande significa que va a morir un varón, cuando el sapo es mediano va a morir una dama y si el sapo es pequeño simboliza la muerte de un niño.

En horas de la tarde realizan el cocimiento de los alimentos como la mazamorra de: tocosh, calabaza, maíz, harina, etc, la pachamanca, el picante de cuy, la wuawua, (bollo), etc.

En la noche del mismo día acostumbran a realizar ofrendas a sus difuntos (TASI CUY) brindándoles diversos alimentos, licores, dulces, frutas y otros que fueron de su agrado del Q.P.D. Las ofrendas son realizadas como símbolo de amor y protección a las mismas, en otros casos por una simple tradición. El TASI CUY son puestas en un ambiente acondicionado, en una mesa cubierta con manteles blancos, sobre ella todo tipo de potajes y otros productos de agrado para cada uno de las almas, los potajes están acompañados de flores (clavel) y velas encendidas con la finalidad de que las almas degusten los alimentos en horas de la noche cuando esté en completo silencio la habitación donde ha sido colocada el TASI CUY; para que ingresen las almas de los lugares previstos se deja las ventanas abiertas, en algunos casos las puertas; en las vías de acceso se desparraman cenizas (residuos de ichu, leña, bosta u otros combustibles)  con la finalidad de ver al día siguiente las señales que han dejado los que visitaron.

Los familiares reciben a las almas con el repique de las campanas que se encuentran en las torres o iglesias de la comunidad, el repique simboliza el recibimiento feliz, por lo tanto las almas llegan contento sabiendo que el repique de las campanas están alegrando su antiguo lecho (hogar) cada sonido de la campana simboliza un acto de veneración por ejemplo: un toque para un niño, dos toque para el adulto y tres toques para los ancianos.

Se piensa que las almas regresan a sus domicilios donde vivieron el primero de noviembre a partir del mediodía (12 horas) y se quedan hasta el día siguiente para retornar al cielo (supuestamente) el día 2 de noviembre a partir de las 3 de la tarde; esto significa que las almas están por un espacio de 24 horas en los domicilios donde habitaron; el retorno de las almas a  su morada también es despedida con repiques de campanas con la finalidad que no regresen triste y melancólicos, la idea es que se vayan alegres, felices y contentos hasta el próximo año que se va a festejar el día de todos los santos.

El día 2 de noviembre los familiares realizan la visita al cementerio para rendir culto y ofrenda a sus muertos, llevan flores, coronas naturales o artificiales, el tamaño de las coronas están en función a la edad del difunto, cuanto más grande es la corona simboliza que el difunto fue de mayor de edad, las coronas se ponen en el funeral de los difuntos rezando el Padre Nuestro, el Ave María, etc., posteriormente proceden a encender velas al contorno de su tumba (cuando está enterrado en el suelo) en otros casos lo ubican en la parte principal del funeral (nicho), encienden la vela enunciado el nombre del difunto, la vela encendida tiene que terminar en el mismo lugar, en caso de que alguien se puede llevar a medio consumir la creencia es que le pudiera causar alguna desgracia, para evitar ello nadie procede a llevarse; estas festividades despiertan muchas supersticiones, tal es así, que cuando los familiares están en el cementerio observan que se posan en el nicho de algún difunto un ave de color negro simboliza luto, que va morir algún familiar del difunto que está enterrado en ese lugar; cuando el pájaro es de color plomo representa buen augurio para los familiares del difunto en la cual fue posado.

Posteriormente los familiares proceden a contratar los servicios de una persona aficionada al canto y rito de los muertos, son ellos quienes rezan el RESPONSO para cada uno de los difuntos, durante el acto del rezo utilizan el agua bendita como símbolo de bendición al muerto, el rezo lo realizan en latín, castellano, quechua, etc. (Richarillay ama punuicho ima mishqui mi punullanqui, teniendo a Dios indignado alma que estas en pecado…).

Cuando el difunto está enterrado en otro lugar distinto a la zona y los familiares no pueden ir a visitar, proceden a encender velas y hacer cantar el responso en las capillas (casitas con puerta triangular) de los cementerios, esto con la finalidad de que las almas estén en paz y tranquilidad en el lugar donde pueda estar. En algunos casos culminado los actos rituales en el cementerio, se retorna a casa o los que llevaron los potajes procede a degustar algunos potajes (mazamorra, pachamanca, picante de cuy, etc.) de acuerdo al agrado de cada uno de los familiares, culminado de degustar los alimentos, los que se quedaron en el cementerio proceden a masticar la coca, consumir licor, cigarro, haciendo alusión que las almas le protejan de todo los males durante el año, para ello brindan el licor, el cigarro, la coca, etc., cada uno de los familiares con los “difuntos”, esto echándolas un poco de licor a la dirección de la cabeza del difunto donde está enterrado.

El acto de rendir rito a los muertos es para recompensar a la buena cosecha, buena salud u otros beneficios que tuvieron los familiares de las almas; en los ritos se incluye pedir protección para el año siguiente, porque dicen que las almas son quienes vigilan e interceden ante Dios para que gocen de diversos beneficios los familiares.

Todas estas costumbres en las zonas urbanas se van perdiendo y en otros casos tergiversando, debido a que la población en su mayoría son migrantes con diversos patrones culturales. En las ciudades existen diversas manifestaciones culturales por la concentración de la población multicultural, donde alguno conservan sus tradiciones, otros lo tergiversan o dejan de practicar por completo, estos cambios y modificaciones se producen por:

  1. El creciente intercambio comercial en el campo.
  2. Por el bombardeo de los medios de comunicación sobre la utilización de productos procesados que “son mejores”.
  3. Por la interrelación del hombre del campo con los de la ciudad, esto hace que los últimos lleven otros patrones culturales al campo, en muchos casos imponiéndolos; frente a ello la cultura andina lucha por sobrevivir.
  4. Por el cambio constante de nuevas generaciones.

Estos fenómenos de transculturización se va aplicando en las zonas rurales de la sierra central, con ello se están perdiendo las costumbres por ejemplo:

  1. El tasicuy tradicional, era la mazmorra de tocosh, maíz, calabaza, moray, etc., en la actualidad se ha cambiado por la mazamorra morada, arroz con leche, etc.
  2. Las ofrendas de flores y coronas, era con flores recogida del campo (silvestre), en otros casos flores del jardín de la casa; en la actualidad se utilizan flores y coronas artificiales hechas de plástico, papel o tela.
  3. La ofrenda de la coca, cigarro, aguardiente y su acto de veneración, ya no se practica porque la nueva generación ha dejado por desapercibido, ignorando por completo su creencia y su acto de superstición.
  4. En cuanto a la iluminación, tradicionalmente fue la cera (vela) o la grasa, se ha cambiado por la utilización de la energía eléctrica instalando en la portada de cada nicho.
  5. El ingreso del comercio ambulatorio al interior de los cementerios, antiguamente estuvo prohibido desde el punto de vista moral y ético, estos últimos años se ha perdido.

 

CONCLUSIONES.

 

  1. La ofrenda del día de las almas se practica desde la época Pre hispánica con motivo de rendirles homenaje y pleitesía a los difuntos.
  2. La intromisión española modificó las manifestaciones culturales de la época pre – hispánica e introdujo algunos patrones culturales a la festividad de Todos los Santos, lo cual lo combinaron los habitantes de la sierra central con la finalidad de seguir practicando.
  3. En la región de la sierra central superviven algunas manifestaciones de culto a las almas y creencias en lo sobre natural, con algunas variantes en algunos lugares por la forma de vida de sus pobladores que son inherentes a cada lugar.
  4. El acto de rendir rito a los muertos, es recompensado con una buena cosecha, buena suerte u otros beneficios durante el año.
  5. Los aspectos folklóricos ancestrales se encuentran vigentes en algunos lugares de la región andina, mientras que en las capitales provinciales y departamentales se dio el mestizaje, en otros casos está desapareciendo por la influencia de las culturas accidentales y por la creciente concentración de la población migrante porque cada uno de ellos tienen diversos patrones culturales (multicultural).

 

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[1]     Docente Asociado de la UNHEVAL – Huánuco (Perú). Adscrito a la E.A.P. de Sociología, con estudios concluidos de Doctorado en Derecho y Doctorado en Ciencias Sociales y Económicas. Conciliador extrajudicial acreditado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Capilla del cementerio general de la ciudad de Jesús - Lauricocha.
Capilla del cementerio general de la ciudad de Jesús - Lauricocha.

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